Abro una puerta o la piel de par en par,
un espacio en el centro de este laberinto para compartir palabras y experiencias,
para observar y desentrañar la trama de este tapiz incierto que es el cuerpo,
el tuyo, el mío, el suyo, el nuestro.

Introducción

La búsqueda viene de lejos, de un momento de crisis, en el que descubro el cuerpo como el camino más directo hacia mí misma y hacia el mundo. Como el lugar inevitable donde todo confluye: memoria, bloqueos, potencial, liberación, expresión, pensamiento, emoción, sensaciones. El lugar que todo lo integra, el ser que somos aquí y ahora.

El trayecto es intenso y profuso en experiencias. Se hace preciso bajar a los infiernos para completar el círculo, dar luz al lado oscuro, perderse una y otra vez entre los nombres y los lugares, los libros y los cuerpos. Y aún así, la espiral vuelve abrirse incesantemente.

Busco la palabra propicia para el cuerpo, una que me saque de ahí y me traiga al aquí, que viaje del yo al nosotros sin apenas mediaciones. Como cuando dos pieles se tocan en confianza, una vez vencidos todos los códigos que las separan.

Me gustaba la idea de traducir el cuerpo, igual que la de traducir la danza, que tal vez es como decir lo mismo. El movimiento que es la vida, el latir que hay en cada célula, en cada átomo. Necesitamos encarnar la palabra, corporeizarla (to embody it) y entonces, inevitablemente, surge la poesía.



“Ser fiel a la experiencia del nosotros, la que tiene el niño cuando sonríe o la que tenemos en la acción común, implica descubrir que toda vida individual contiene un halo de generalidad, que toda vida personal es excéntrica e intermitente respecto a una vida anónima que la atraviesa y de la que forma parte. Frente a las filosofías de Sartre y de Heidegger, que a pesar de ir más allá del sujeto siguen siendo filosofías de la singularización a través de una elección fundamental, Merleau-Ponty reivindica el anonimato como dimensión de apertura colectiva al mundo. Que mi vida no es sólo mía, que siempre hay un anonimato en mí del que mi yo personal es sólo un momento o aspecto, es la condición de posibilidad para tener mundo, un mundo común.

(…)

¿Desde dónde pensar esta relación que no es encuentro entre positividades sino intersección en una dimensión de experiencia anónima? Merleau-Ponty lo tiene claro desde sus primeras obras: desde el cuerpo. La intersubjetividad es nuestra intercorporalidad constitutiva.”

MERLEAU-PONTY: LA FILOSOFÍA DEL NOSOTROS

Marina Garcés
Septiembre 2005

http://lanimal.org/arx_index.php?page=generador&id=176

Tocar tierra

Sesión # 2 - 16 de marzo 2012
ESPACIO TANGENTE



En esta ocasión abordamos la relación que como cuerpos mantenemos con el suelo, con la tierra en un sentido amplio.


La gravedad es la fuerza que la Tierra ejerce sobre todos los cuerpos, una inercia que nos impone una serie de tendencias descendentes y que vencemos, o no, en cada movimiento que realizamos. En nuestra evolución hacia la verticalidad hemos ido desarrollando como seres humanos una serie de rutinas posturales que conllevan estados físicos, sensoriales o mentales determinados en función de dicha relación con la gravedad. 



Steve Paxton: la danza post-moderna y el caminar


SESIÓN #1: Viernes 2 Marzo 2012
ESPACIO TANGENTE 
 

Steve Paxton (1939, Tucson, Arizona) es uno de las figuras más relevantes de la llamada Nueva danza o Danza post-moderna que durante los años 60 trató de revolucionar la danza académica de la época en EEUU. Después de haber bailado con José Limón y Merce Cunningham, Paxton forma parte del colectivo neoyorquino Judson Dance Theater, un grupo de bailarines y coreógrafos que surgió a partir de las clases impartidas por Robert Dunn, músico discípulo de John Cage. En 1972 forma parte del grupo de improvisadores Grand Union nacido a raíz del proyecto de Yvonne Rainer Continuous Project - Altered Daily. Fruto de esa época es el Contact-Improvisation, una forma de danza experimental donde Paxton explora elementos como el peso, la gravedad o la inercia.