SESIÓN #1: Viernes 2 Marzo 2012
ESPACIO TANGENTE
Steve Paxton (1939, Tucson, Arizona) es uno de las figuras más relevantes de la llamada Nueva danza o Danza post-moderna que durante los años 60 trató de revolucionar la danza académica de la época en EEUU. Después de haber bailado con José Limón y Merce Cunningham, Paxton forma parte del colectivo neoyorquino Judson Dance Theater, un grupo de bailarines y coreógrafos que surgió a partir de las clases impartidas por Robert Dunn, músico discípulo de John Cage. En 1972 forma parte del grupo de improvisadores Grand Union nacido a raíz del proyecto de Yvonne Rainer Continuous Project - Altered Daily. Fruto de esa época es el Contact-Improvisation, una forma de danza experimental donde Paxton explora elementos como el peso, la gravedad o la inercia.
Desde siempre interesado en los movimientos cotidianos como parte del vocabulario de la danza, con el tiempo centra su investigación en el hecho de caminar y en la forma helicoidal que el cuerpo humano genera en dicho movimiento, similar a la del ADN. Sus conclusiones se resumen en una técnica centrada en la alineación de la columna vertebral que ha quedado plasmada en el cd-rom interactivo Material for the Spine ("Material para la columna", editado por Contredanse, Bruselas, en 2008).
"Creo que una de las razones por las que me involucré en la danza fue para terminar el desarrollo de mi movimiento. Porque estaba ávido por encontrar, por acabar, por explorar, por hacer esencialmente lo que hacen los bebés cuando comienzan a caminar. Estaba ávido por saber más sobre lo que un movimiento es o puede ser. Creo que esto nos ayuda a mantener viva la investigación en una cultura que ha diseñado un entorno que requiere la supresión física y sensorial para existir en ella. De hecho, la mayor parte de las personas que estudian danza no tienen la ambición de convertirse en bailarines o al menos, esta ambición no es seria. Creo que tratan de completar una fisicalidad que queda desbaratada después de permanecer sentados durante doce años o más en la escuela. La civilización urbana nos ha aislado fundamentalmente del desarrollo motriz y sensorial que tendría lugar en un entorno natural. Por ejemplo, el sentido del olfato va desapareciendo, el sentido de la vista está rígidamente controlado por las lecturas, la televisión, la escuela, la señalética o por todas las palabras que hay mires donde mires en la ciudad. De hecho, hay muchos tipos de control o mensajes visuales implícitos sobre cómo interactuar con la ciudad. (...) La danza nos recuerda sobre ello, explora algunas de las posibilidades físicas; la danza enfoca nuestra mente a una existencia muy básica, y el tiempo, el espacio, la gravedad, se abren a la creatividad. Esto me parece que es un recordatorio de la naturaleza, de nuestras naturalezas y como tal, nos ayuda a superar nuestro abatimiento físico. (...) Creo que es buena para nosotros."
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