Abro una puerta o la piel de par en par,
un espacio en el centro de este laberinto para compartir palabras y experiencias,
para observar y desentrañar la trama de este tapiz incierto que es el cuerpo,
el tuyo, el mío, el suyo, el nuestro.

Tocar tierra

Sesión # 2 - 16 de marzo 2012
ESPACIO TANGENTE



En esta ocasión abordamos la relación que como cuerpos mantenemos con el suelo, con la tierra en un sentido amplio.


La gravedad es la fuerza que la Tierra ejerce sobre todos los cuerpos, una inercia que nos impone una serie de tendencias descendentes y que vencemos, o no, en cada movimiento que realizamos. En nuestra evolución hacia la verticalidad hemos ido desarrollando como seres humanos una serie de rutinas posturales que conllevan estados físicos, sensoriales o mentales determinados en función de dicha relación con la gravedad. 



Cuando somos niños, nuestra relación con el suelo es sin embargo diferente a la que tenemos cuando nos hacemos adultos. Las sillas y las horas que pasamos sentados desde que entramos en la escuela, van poco a poco moldeando nuestros cuerpos y distanciándonos de todo un conjunto de movimientos y habilidades que teníamos en nuestra infancia y que a pesar de haber bloqueado, potencialmente siguen ahí, en nosotros. 

Habla la Medicina China de cinco elementos, entre ellos la tierra. La sitúa en el centro y dice que es el que elemento que nos conecta con lo maternal, con la nutrición, la fecundidad, la sexualidad, el placer o el sentido del tacto. La preponderancia de la razón y la mente como parte dominante de nuestro cuerpo (y nuestra sociedad) nos alejan de ese lugar primario y básico. Sólo cuando los cinco elementos están en armonía, lo estamos nosotros también.

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